Algunas cuestiones sobre los problemas de salud mental

Podemos definir problema de salud mental como una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o del comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos como son la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción, el aprendizaje y el lenguaje. Todo esto dificulta la adaptación de la persona al entorno cultural y social en que vive y crea de alguna forma malestar subjetivo.

Existen distintos tipos de problemas de salud mental. La American Psychiatric Association (DSM-IVR) distingue entre otros: trastornos del estado de ánimo, trastornos psicóticos, trastorno de ansiedad, trastornos sexuales, trastornos de la personalidad, trastornos del sueño, trastornos de la conducta alimentaria y trastornos cognoscitivos.

La aparición de estos problemas no responde a un modelo simple causa-efecto. Las causas para que aparezca un problema de salud mental suelen ser una combinación de factores genéticos, del entorno social y de experiencias vividas. No tiene nada que ver con debilidad de carácter, ni son culpa de la persona.

La mayoría de los problemas de salud mental suelen iniciarse en la adolescencia y juventud, o tras sufrir algún suceso traumático como perder un trabajo, la muerte de un familiar, una separación o un desahucio.

Todos tenemos probabilidades de padecer un problema de salud mental, al igual que ocurre con muchos otros problemas de salud. Según la OMS, una de cada cuatro personas sufrirá un problema de salud mental a lo largo de la vida.

SÍ, es posible la recuperación de cualquier problema de salud mental con los adecuados tratamientos psicológicos, farmacológicos, rehabilitadores y sociales.

Los tratamientos deben ser distintos según el tipo de problema de salud mental, y se deben diseñar intervenciones continuadas y personalizadas para cada uno de los casos. Es imprescindible combinar el tratamiento farmacológico con medidas de rehabilitación socio-laboral, apoyo familiar y ayuda psicológica. La atención psicológica es fundamental para afrontar los efectos de la enfermedad en su vida social, familiar y profesional.

SÍ, tener un problema de salud mental no impide tener una vida plena, conseguir un trabajo, formar una familia, o disfrutar de cualquier aspecto de la vida. Las personas con problemas de salud mental son personas como cualquier otra: estudian, trabajan, tienen familia, hijos, amigos, y ejercen sus derechos y obligaciones como ciudadanos.

En ocasiones los problemas de salud mental desembocan en una discapacidad, puesto que la percepción, el ánimo y el comportamiento de las personas con trastorno mental pueden dificultar su actividad en la sociedad. En estos casos hemos de tener en cuenta, que la persona deberá contar con los apoyos necesarios para favorecer su autonomía personal y una vida independiente. Entre ellos destacan los tratamientos integrales, personalizados y continuos, así como la eliminación de las barreras sociales (prejuicios, estigma…) que les impiden disfrutar y ejercer todos sus derechos.

La idea de que los problemas de salud mental están relacionados con la violencia no tiene base científica.

No se puede decir que las personas con problemas de salud mentales sean más agresivas ni tengan más probabilidades de cometer actos violentos ni delictivos que otras personas. Las personas con problemas de salud mental que ocasional – mente realizan conductas agresivas hacia ellos mismos (incluido el suicidio) o hacia el entorno familiar o social suelen, bien no estar en tratamiento, bien influyen otros factores (consumo de drogas, falta de con – tacto social, situación de exclusión social)

En realidad, es más probable que las personas con problemas de salud mental sean víctimas de abusos y malos tratos, y vean vulnerados sus derechos. El trata – miento adecuado y la existencia de los re – cursos necesarios reducen al mínimo este tipo de situaciones, tanto bajo la forma de autoagresión, incluyendo el suicidio, como de actos violentos a terceras personas.

ALGUNAS CUESTIONES SOBRE LOS PROBLEMAS DE SALUD MENTAL

¿Qué es un problema de salud mental?

Podemos definir problema de salud mental como una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o del comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos como son la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción, el aprendizaje y el lenguaje. Todo esto dificulta la adaptación de la persona al entorno cultural y social en que vive y crea de alguna forma malestar subjetivo.

¿Qué tipos de problemas de salud mental existen?

Existen distintos tipos de problemas de salud mental. La American Psychiatric Association (DSM-IVR) distingue entre otros: trastornos del estado de ánimo, trastornos psicóticos, trastorno de ansiedad, trastornos sexuales, trastornos de la personalidad, trastornos del sueño, trastornos de la conducta alimentaria y trastornos cognoscitivos.

¿Por qué aparece un problema de salud mental?

La aparición de estos problemas no responde a un modelo simple causa-efecto. Las causas para que aparezca un problema de salud mental suelen ser una combinación de factores genéticos, del entorno social y de experiencias vividas. No tiene nada que ver con debilidad de carácter, ni son culpa de la persona.

La mayoría de los problemas de salud mental suelen iniciarse en la adolescencia y juventud, o tras sufrir algún suceso traumático como perder un trabajo, la muerte de un familiar, una separación o un desahucio.

¿Puedo tener yo un problema de salud mental?

Todos tenemos probabilidades de padecer un problema de salud mental, al igual que ocurre con muchos otros problemas de salud. Según la OMS, una de cada cuatro personas sufrirá un problema de salud mental a lo largo de la vida.

Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada cuatro personas presenta un trastorno mental a lo largo de la vida. Aunque pueda haber personas con más predisposición genética que otras a tenerlo, los factores ambientales pueden afectar de forma determinante en la aparición de problemas de salud mental, con lo que todos/as estamos expuestos a ello

¿Las personas con problemas de salud mental pueden recuperarse?

SÍ, es posible la recuperación de cualquier problema de salud mental con los adecuados tratamientos psicológicos, farmacológicos, rehabilitadores y sociales.

Los tratamientos deben ser distintos según el tipo de problema de salud mental, y se deben diseñar intervenciones continuadas y personalizadas para cada uno de los casos. Es imprescindible combinar el tratamiento farmacológico con medidas de rehabilitación socio-laboral, apoyo familiar y ayuda psicológica. La atención psicológica es fundamental para afrontar los efectos de la enfermedad en su vida social, familiar y profesional.

Todas las personas con problemas de salud mental pueden recuperarse con el tratamiento y el trato adecuado. Cabe recordar que cada persona es única y necesitará unos apoyos u otros dependiendo de su proyecto vital. Los apoyos familiares, sociales y profesionales son fundamentales para el proceso de recuperación

¡IMPORTANTE! Aunque todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado sentimientos de tristeza, ansiedad, insomnio, etc… cabe destacar que estos síntomas solamente se considerarán un problema de salud mental cuando provoquen un comportamiento social desajustado, causen un importante malestar subjetivo y sean persistentes en el tiempo

¿Puede una persona con problemas de salud mental llevar una vida normalizada?

SÍ, tener un problema de salud mental no impide tener una vida plena, conseguir un trabajo, formar una familia, o disfrutar de cualquier aspecto de la vida. Las personas con problemas de salud mental son personas como cualquier otra: estudian, trabajan, tienen familia, hijos, amigos, y ejercen sus derechos y obligaciones como ciudadanos.

En ocasiones los problemas de salud mental desembocan en una discapacidad, puesto que la percepción, el ánimo y el comportamiento de las personas con trastorno mental pueden dificultar su actividad en la sociedad. En estos casos hemos de tener en cuenta, que la persona deberá contar con los apoyos necesarios para favorecer su autonomía personal y una vida independiente. Entre ellos destacan los tratamientos integrales, personalizados y continuos, así como la eliminación de las barreras sociales (prejuicios, estigma…) que les impiden disfrutar y ejercer todos sus derechos.

• Tener un problema de salud mental no impide, ¡ni mucho menos!, tener una vida plena, conseguir un trabajo, formar una familia, o disfrutar de cualquier aspecto de la vida.

• Hoy en día, siguen existiendo mitos en relación a la salud mental que forman parte del sistema de creencias de nuestra sociedad. Es importante desmontar estas ideas para evitar la estigmatización y discriminación de las persona con problemas de salud mental.

• El estigma es la “etiqueta” que se pone sobre la persona que no cumple con unas características concretas establecidas por la propia sociedad, por ejemplo “loco” o “raro” y que resulta muy difícil desprenderse de ella. El estigma tiene consecuencias directas sobre las personas que lo padecen, hace que establezcan peores relaciones personales, que tengan menos oportunidades laborales, que padezcan un mayor aislamiento social, llegando incluso a sufrir el autoestigma. Llegan a interiorizar tanto el rechazo que no luchan por sus derechos, sus deseos, sus objetivos.

• Entre todos/as podemos ayudar a romper estas ideas aprendiendo y compartiendo realidades sobre la salud mental.

Muchos problemas de salud mental surgen en la adolescencia, por eso la importancia de la promoción de la salud mental entre los jóvenes. Es importante potenciar la relación entre las personas, la capacidad para resolver problemas y la confianza en uno mismo para ayudar a prevenir problemas de salud mental como los trastornos del comportamiento, la ansiedad, la depresión o los trastornos alimenticios, junto con otras conductas de riesgo como las ligadas a la vida sexual, el consumo de sustancias o las actitudes violentas.

¿Es cierto que los problemas de salud mental provocan actitudes violentas?

La idea de que los problemas de salud mental están relacionados con la violencia no tiene base científica.

No se puede decir que las personas con problemas de salud mentales sean más agresivas ni tengan más probabilidades de cometer actos violentos ni delictivos que otras personas. Las personas con problemas de salud mental que ocasional – mente realizan conductas agresivas hacia ellos mismos (incluido el suicidio) o hacia el entorno familiar o social suelen, bien no estar en tratamiento, bien influyen otros factores (consumo de drogas, falta de con – tacto social, situación de exclusión social)

En realidad, es más probable que las personas con problemas de salud mental sean víctimas de abusos y malos tratos, y vean vulnerados sus derechos. El trata – miento adecuado y la existencia de los re – cursos necesarios reducen al mínimo este tipo de situaciones, tanto bajo la forma de autoagresión, incluyendo el suicidio, como de actos violentos a terceras personas.